Cuando era una niña me encantaba escribir; escribía relatos, poesía, o simplemente mis sentimientos....muchos....y todavia quedan, quedan muchos, demasiados.
La vida y todo lo que ella conlleva me hiceron abandonar mi preciado hábito. Aunque a veces he de confesar haber sacado un rato para escribir aquella idea que me rondó durante un tiempo, aquel personaje que me inventé un dia de camino a alguna parte, aquellos gritos que solo podia oir yo en mi cabeza, y la pobre en voz bajita y sin querer molestar me dice a veces : "Basta, por favor...".
Y viendo que eran tantas las voces y tantas las suplicas del apendice que se encuentra encima de mi tronco, me he decidido.
Tengo algo de miedo, a decir publicamente y a todos los que me quieran leer lo que siento, pero uno no escribe algo por que si......uno siempre espera a que aquello que ha escrito sea un dia leido. No tendría sentido esconderlo, necesito gritarlo a modo de terapia.
Así empieza mi dia 1 en este blog.
Hoy es un dia de gritar, gritar mucho. Yo siempre he pensado que gritar era el mejor remedio para desahogarse, para hacer un paréntesis en algún momento, disculparse ante los asistentes (si los hubiera), darse la vuelta muy dignamente, salir por la puerta mas cercana, andar unos cuantos metros a ser posible hacia una zona desierta o algún jardín o parque, mirar cuidadosamente a ambos lados cerciorandose uno que no le ve nadie, apretar los puños, coger aire, sentir ese odioso nudo en la garganta, tragar saliva, cerrar los ojos....y soltarlo todo, sentir la vibración del grito en el pecho, en el cuello, en los parpados, en la lengua, dejar salir el aire, dejar salir el llanto. Una vez acaba la acción, limpiarse las lágrimas y cualquier otro tipo de segregación que haya podido surgir a partir de la concentración de fuerza y energia del momento en cuestión, pasarse la mano por el cabello para ver que ninguna hebra ha quedado fuera de su sitio, volver a mirar a ambos lados y deshacer el trayecto antes realizado, abrir la puerta por la que salimos, mirar a los asistentes que nos miran absortos(si los hubiera), ocupar el sitio que habiamos dejado y muy dignamente y esbozando una sonrisa de seguridad continuar con el tema que habiamos dejado pendiente.
Esta situación se ha pasado por mi cabeza tantas veces, he deseado hacerlo miles y miles de veces por motivos diferentes y en situaciones diferentes, y creo fervientemente que es la mejor solución para descargar esa tensión que te produce una conversación aburrida con alguien que no te interesa, que no te escuchen, que el ordenador se te apague justo cuando estás haciendo algo importante, cuando discutes con alguien, cuando discutes con alguien a quien quieres, cuando te hieren, cuando te insultan, cuando te pisan, ese dia que todo sale del revés....podría seguir, mucho, no sabeis cuanto...pero confío en que sabeis de lo que hablo....es un sentimiento universal.
Pero a pesar de lo romántico que para mi tiene el momento del grito, he de confesar que nunca lo he probado, ni siquiera intentado. Creo que siempre me he quedado en la parte en la que apretas los puños (en este caso procurando que nadie te vea), no llegas a coger aire (porque seria delatador), pero si sientes el enorme nudo y casi no puedes tragar, porque si lo haces la expresión de tu cara seria de una evidencia aplastante. En mi caso cualquier estado de ánimo se puede apreciar en mi rostro con mucha facilidad, imaginaos el esfuerzo y el reto que, en según que situaciones, tengo que atravesar. Intento que la cara no se me enrojezca demasiado, hago un pequeño suspiro, trago sin mas (porque si no me ahogo yo sola), desentumezco los puños, y con el enorme nudo en mi garganta intento poner cara de aqui no ha pasado nada. Al rato el dolor del nudo se empieza a bajar al pecho y a veces desemboca en algún pinchazo que otro o también en una escapada al baño mas cercano para evacuar.
Para curarme en salud he decidido hacer esto, esto que estoy haciendo ahora....crear un blog, y expresarme, decirlo, sin puños que apretar, sino teclas....sin nudos que hagan daño o al menos dejar que se deshagan letra tras letra. Lo de que no haya lágrimas no lo puedo asegurar, no quiero tampoco, un buena sesión de llanto a veces alivia mucho, verdad?
Aunque siempre querré poder coger la puerta, ir al parque mas cercano....y gritar.